Mudanzas y Portes

Mudanza a una ciudad nueva: el tipo de alojamiento que más te conviene

Te mudas a un nuevo lugar y estás preparando la mudanza. Vas a participar en un programa de intercambio o a comenzar la universidad. Cambias de trabajo o, simplemente, has decidido empezar de cero en un sitio distinto.

Cuando nos vemos en una de estas situaciones, lo primero en lo que pensamos es en cómo y dónde vamos a vivir. Para ayudarte en tu búsqueda y para que seas conocedor de todas y cada una de las posibilidades a tu alcance, hemos recopilado, a través de la siguiente lista, los diferentes tipos de alojamiento que existen. Tan solo tienes que valorar cuál de ellos es el que mejor se adapta a tus necesidades.

  1. Habitación en casa particular: Hospitalidad y la mejor compañía local

Si lo que quieres es sentirte como en casa, no busques más; cada vez son más los locales que ofrecen habitaciones libres en sus propias viviendas para ganar un dinero extra y, al mismo tiempo, convivir con gente nueva.

Alquilar una habitación en una casa particular te aportará la hospitalidad y la personalidad de la que carecen la mayoría de alojamientos disponibles, por no hablar del enriquecimiento cultural que supone el vivir con gente diferente a ti.

Y todavía no te hemos dicho lo mejor; esta alternativa suele ser la más económica de todas y se pueden encontrar sitios realmente únicos, normalmente inaccesibles si no es a través de esta opción, y en lugares privilegiados.

¿A qué esperas? Hoy en día, a través de Internet, estás a solo unos clics de encontrar el que pronto será tu hogar, en casa de un particular.

  1. Habitación en piso compartido: Comparte gastos y disfruta de tu libertad

¿Quién no ha compartido piso en algún momento de su vida? Ya sea con desconocidos o con amigos (la primera opción es la más probable), estudiantes o gente trabajadora, compartir piso es una forma estupenda de madurar, aprender a hacer todo tú solo y una especie de rito de paso que, tarde o temprano, todos deberíamos experimentar; y más, tras una mudanza a una nueva ciudad en la que todavía no conocemos a nadie.

La convivencia no suele ser fácil en ningún caso, por ello hay que guardar ciertas reglas y, si es posible, intentar elegir bien al compañero/a de piso; de esto dependerá que nos encontremos a gusto y ese sitio se convierta en nuestro nuevo hogar. La clave es el respeto mutuo, en todos los aspectos; cada uno debe tener su propio espacio e intimidad y, al mismo tiempo, tratar de ser amable con el resto cuando se comparten los espacios comunes; las tareas del hogar deben repartirse consecuentemente y el alquiler debe pagarse a tiempo.

Es cierto que cada piso es un mundo, pero, si se tienen en cuenta las pautas anteriores, se pueden evitar la mayoría de los conflictos para disfrutar de una convivencia sana. No olvidemos que de los pisos compartidos salen las mejores anécdotas, y eso es lo que te quedará para el recuerdo.

¿Y qué dices de la sensación de libertad en un piso compartido? Realmente es otra de las ventajas a disfrutar de esta opción. Por fin, toca vivir con compañeros en vez hacerlo con tus padres. De todos modos, a la familia siempre siempre puedes ir a visitarla de vez en cuando…

Alquila una habitación en un piso compartido y encuentra a tus futuros compañeros.

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  1. Piso completo (a compartir, o no): Elige con quién quieres compartirlo o aprovecha el espacio a tu gusto

A medio camino entre los pisos compartidos y los estudios, se encuentra el alquiler de pisos completos. Como ampliación a la opción anterior, hay ocasiones en las que resulta mucho más sencillo alquilar un piso completo que una habitación, y tendrás más sitio para tu mudanza.

Seguramente, el propietario ha optado por alquilarlo entero porque quiere desentenderse de la gestión del alquiler de cada una de las habitaciones y tú te has fijado en ese piso concreto porque, además, puedes distribuir el espacio como mejor te parezca y elegir tú mismo, si quieres, a tus compañeros. Incluso puedes amueblarlo y decorarlo a tu gusto.  Alquilar un piso completo es lo más aconsejable cuando, tras una mudanza importante, tienes la intención de establecerte de forma permanente en ese nuevo lugar.

Como alternativa a lo anterior y si un estudio se te queda demasiado pequeño, siempre tienes la posibilidad de quedarte con todo el piso. Naturalmente, esta es la elección de la mayoría de parejas que se mudan juntas; y también de las familias con hijos. Si aún estando tú solo, esta es tu opción preferida, no hay problema; no te faltará espacio para invitar a todos tus amigos cuando te plazca y con total libertad para hacer lo que queráis.

  1. Estudio: Calma e intimidad a un precio razonable

¿No estás dispuesto a renunciar al descanso y a la intimidad, pero solo cuentas con el presupuesto suficiente para alquilar una habitación? Lo que necesitas es un estudio.

Los estudios suelen tener un precio ligeramente más elevado que las habitaciones en pisos compartidos, pero tienen todo lo necesario para una sola persona, inclusive cocina y baño, y proporcionan la tranquilidad que muchos necesitamos después de una larga jornada en el trabajo o en clase. También resulta una opción ideal para aquellos que trabajan o estudian a distancia; nadie te interrumpirá en tu tarea y podrás llevar los horarios que más te convengan, ya que tú tampoco molestarás a nadie.

De igual modo, si tus experiencias con la convivencia han sido más bien malas y no tienes ganas de acatar otras normas que no sean las tuyas, los estudios son, definitivamente, lo que estás buscando.

  1. Residencia: Rodéate de gente como tú

Las mudanzas son duras, pero todavía es más duro irte a vivir solo por primera vez, recién salido del cascarón, para comenzar una vida nueva en un sitio que no conoces. Sin lugar a dudas, si este es tu caso, nuestra mayor recomendación es que reserves una plaza en una residencia de estudiantes.

Solamente lo pasarás mal al llegar al piso con tu mudanza el primer día. A partir de ese momento, ese grupo de desconocidos con los que te sentaste a cenar esa noche, o que te encontraste en el pasillo, o en la habitación de enfrente, y que se encuentran exactamente en la misma situación que tú, pasarán a convertirse en tu familia.

Más adelante, ya estarás preparado para alquilar una habitación en un piso (con parte de tu nueva familia, seguramente); pero, por el momento, dar ese paso conlleva una gran responsabilidad.

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